El Récord Olímpico con más de 50 años de Antigüedad

Bob Beamon había batido el récord mundial por 55 centímetros.

Beamon llegó a México entre los favoritos al oro en salto de longitud, tras ganar 22 de los 23 meetings en los que había participado aquel año. Había establecido su mejor marca personal con 8,33 metros, sólo 2 centímetros por debajo del récord mundial del momento, y lo había superado con 8,39 metros, aunque la velocidad del viento impidió la homologación.

En la clasificación de la prueba olímpica, igual que le pasó a Jesse Owens en 1936, estuvo a punto de quedar eliminado tras comenzar con dos saltos nulos. A pesar de terminar segundo, sus 8,19 metros no hacían presagiar lo que iba a ocurrir.

El 18 de octubre de 1968 se disputó la final. En su primer intento, Bob Beamon hizo un salto tan extraordinario que cayó casi al borde del pozo de arena y los sistemas ópticos no pudieron medirlo. Los jueces necesitaron recurrir a la cinta métrica para establecer la distancia.

Desde 1901, la longitud en esta prueba se había ido incrementando con una media de 6 centímetros por cada nuevo récord mundial, con un máximo de 15. Así que no es de extrañar que los jueces midiesen una y otra vez durante 20 minutos, incrédulos ante lo que estaban viendo.

Finalmente anunciaron el resultado: 8,90 metros. Bob Beamon había batido el récord mundial por 55 centímetros.

El estadounidense no estaba familiarizado con el sistema métrico decimal, así que, aunque supo que había conseguido un buen salto, no fue consciente de su verdadero logro hasta que Ralph Boston le indicó la distancia en sistema anglosajón. Fue entonces cuando Beamon cayó al suelo de rodillas, durante unos instantes en que quedó catapléjico como consecuencia del shock.

Con el ganador ya definido, la competición se reanudó. Beamon sólo hizo un segundo salto de 8,04 metros, y renunció al resto.

A pesar de la altitud (2.240 msnm) y de la velocidad del viento (el máximo permitido), la IAAF consideró la marca como nuevo récord mundial.

Después de aquel día, Bob Beamon nunca volvió a saltar por encima de los 8,22 metros.

En 1969, los Phoenix Suns lo ficharon en las 15ª ronda del draft de la NBA, aunque nunca llegó a jugar y, en 1972, se graduó en sociología.

ha trabajado mano a mano con importantes personalidades para promover el atletismo entre los jóvenes. Forma parte del Salón de la Fama del Atletismo Nacional desde 1977 y del Salón de la Fama Olímpico de Estados Unidos desde su instauración en 1983.

En 1999 publicó su biografía, escrita con ayuda de su 4ª esposa, Milana Walter Beamon.

Sus 8,90 metros permanecieron impasibles como récord mundial durante casi 23 años. El 30 de agosto de 1991, Mike Powell alcanzó los 8,95 metros en el Campeonato Mundial de Atletismo, en Tokio. A pesar de esta nueva marca, la de Beamon sigue siendo el Récord Olímpico a batir. Es el más antiguo que todavía persiste y el récord oficial más duradero de la historia, con más de 50 años.

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